La pensión de alimentos no es una cantidad voluntaria ni una ayuda informal. Es una obligación fijada judicialmente para cubrir las necesidades de los hijos tras una separación, divorcio o procedimiento de familia.
No pagarla puede tener consecuencias civiles y, en determinados casos, también penales.
La pensión de alimentos es una obligación legal
Cuando una sentencia o convenio regulador establece una pensión de alimentos, el progenitor obligado debe abonarla en los términos fijados.
Esta pensión suele cubrir gastos ordinarios como alimentación, vivienda, ropa, educación, suministros y necesidades básicas de los hijos.
No pagar porque existe mala relación con el otro progenitor, porque no se está conforme con la sentencia o porque se considera que el dinero no se gestiona correctamente no justifica el incumplimiento.
Consecuencias civiles del impago
El impago de la pensión puede reclamarse por vía civil mediante una ejecución de sentencia.
En ese procedimiento pueden solicitarse medidas como:
- Embargo de nómina.
- Embargo de cuentas bancarias.
- Embargo de devoluciones de Hacienda.
- Reclamación de cantidades atrasadas.
- Intereses y costas procesales.
Es decir, aunque no exista denuncia penal, la deuda no desaparece. La pensión impagada puede acumularse y reclamarse judicialmente.
Cuándo puede ser delito no pagar la pensión de alimentos
El impago puede convertirse en delito cuando se dejan de pagar dos mensualidades consecutivas o cuatro mensualidades no consecutivas, siempre que exista obligación judicial de pago.
Este tipo de conducta puede encajar en el delito de abandono de familia por impago de pensiones.
Para valorar si existe delito, normalmente se analiza si había obligación de pago, si existía capacidad económica real y si el impago fue voluntario o injustificado.
Errores frecuentes cuando no se paga la pensión
- Dejar de pagar sin solicitar modificación de medidas: si la situación económica cambia, hay que pedirlo judicialmente.
- Pagar cantidades parciales sin dejar constancia: todo pago debe estar documentado.
- Compensar gastos por cuenta propia: pagar ropa, actividades o regalos no sustituye automáticamente la pensión.
- Ignorar los requerimientos judiciales: puede agravar la situación.
Qué hacer si no puedes pagar la pensión
Si has perdido ingresos, estás en desempleo o tu situación económica ha cambiado, no debes limitarte a dejar de pagar.
Lo correcto es estudiar si procede una modificación de medidas para reducir la cuantía, suspenderla temporalmente o adaptar la obligación a la nueva realidad económica.
Actuar a tiempo evita que el problema se convierta en una deuda acumulada o en un procedimiento penal.